¡Finito!

En un vagón hediondo de la compañía circense, el entrenador se regodea con el acto final de su elefante.  Según el jefe, debía ser algo impactante, que atrajese a multitudes.  Con un silbo su animal se detendría, con dos apenas caminaría pero con tres habría de desbocarse.  Todo previsto por el entrenador, el dueño del circo, triunfante frente al animal, suena el silbato tres veces.

Marilyn Ríos